IV Domingo de Cuaresma

“Jesús vio al pasar a un ciego de nacimiento.” Este hombre nunca vio un amanecer. No podía distinguir el color morado del rosa. Los discípulos culpan al árbol genealógico. “Maestro, ¿quién pecó para que éste naciera ciego, él o sus padres?”
“Ninguno,” Jesús responde. ¿La razón por la que el hombre nació ciego? “Nació así para que en él se manifestaran las obras de Dios.” Seleccionado para sufrir. ¿Quién quiere ser ciego para la gloria de Dios? ¿Qué es más difícil, la condición, o descubrir que fue idea de Dios?
Jesús escupió en el suelo. La cura resultó ser tan sorprendente como la causa.
El mundo está lleno de pinturas de Cristo: en los brazos de María, en el jardín de Getsemaní, en el aposento alto, en la tumba oscura. Jesús tocando. Jesús llorando, riendo, enseñando … pero nunca he visto una pintura de Jesús escupiendo.
El coloca un dedo lleno de lodo en la palma de su mano, y luego, tan tranquilo como un pintor cubre un agujero en la pared, Jesús pone el lodo en los ojos del ciego. “Ve a lavarte en la piscina de Siloé.”
El resultado es el primer capítulo de Génesis, solo para él. Hubo luz donde había oscuridad.
Pero miren la reacción de los vecinos. “¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?” Unos decían: “Es el mismo”. Otros: “No es él, sino que se le parece.”
Pero él decía: “Yo soy.” ¡Estas personas no celebran, debaten! Uno pensaría que se alegrarían. Pero no lo hacen. Lo llevan a la iglesia donde los fariseos piden una explicación. “Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo.”
De nuevo, no hay celebración. Aparentemente, Jesús no pudo consultar el manual de curación. “Era sábado el día en que Jesús hizo lodo y le abrió los ojos … algunos de los fariseos comentaban: “Ese hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.”
¿Acaso nadie se alegrará con este hombre? Los vecinos no lo hacen. Los predicadores no lo hacen. Y la reacción de los padres del ex ciego fue aún peor.
¿Cómo pueden hacer esto? De acuerdo, ser expulsado de la sinagoga es grave. ¿Pero no acaso negarse a ayudar a su hijo es aún más grave?
Nadie lo vio. ¿Quién estaba realmente ciego ese día? Los vecinos no vieron al hombre; vieron un suceso. Los líderes de la iglesia no vieron al hombre; vieron un tecnicismo. Los padres no vieron a su hijo, vieron una dificultad social. Al final, nadie lo vio. “Y lo echaron fuera.”
Incluso los discípulos le preguntaron a Jesús: “Maestro, ¿quién pecó para que éste naciera ciego, él o sus padres?”
No importa que el hombre sea un mendígo que necesita ayuda. No importa que el hombre haya pasado su vida en una cueva oscura. Hablemos de su pecado.
¿Cómo podrían ser tan duros? ¿Tan insensibles? ¿Tan ciegos?
¿La respuesta? Es más fácil hablar sobre una persona que ayudar a una persona. Es más fácil debatir sobre la homosexualidad que ser amigo de una persona gay. Es más fácil hablar sobre el divorcio que ayudar a los divorciados. Es más fácil discutir el aborto que mantener a una madre soltera. Es más fácil quejarse del sistema de asistencia social que ayudar a los pobres.
Es más fácil etiquetar que amar.
El hombre tuvo que haber estado desconcertado. Nacido ciego solo para ser curado. Sanado solo para ser expulsado. Expulsado solo para ser dejado solo. ¿Cómo creen que él se sentiría?
Puede que tú lo sepas muy bien. Si es así, Jesús lo sabe. Él sabe cómo se sienten y sabe dónde están. Jesús supo que lo habían echado fuera, y fue a buscarlo.
Si hay alguna duda con respecto a la plena devoción de Dios, él hace cosas como esta. Él busca a un pobre con problemas. El mendigo levanta los ojos para mirar a la persona que comenzó todo esto. ¿Va a criticar a Cristo? ¿A quejarse con Cristo? No podrías culparlo si hiciera ambas cosas. Después de todo, él no se ofreció como voluntario para la enfermedad o la liberación. Pero él ni lo critica ni se queja. “Postrándose, lo adoró.”
Y cuando tú lo veas, también lo harás así. Así como Jesús vino por el ciego, Él viene por ti. La mano que tocó el hombro del ciego tocará tus mejillas. La cara que cambió su vida cambiará la tuya.

Comments are closed.